Todos conocemos la antigua historia del vampiro que se alimenta de sangre para satisfacer un deseo fΓ­sico y lleva en su genΓ©tica la pesada carga de una elecciΓ³n de todas sus generaciones: vivir en clandestinidad, huir de la oscuridad y no ser observado con demasiado detalle para no ver sus punzantes colmillos.

El 31 de octubre de 2016, en distintos lugares, ocurren sospechosos acontecimientos que inquietan a los agoreros, a los supersticiosos y a los temerosos. Reuniones clandestinas para organizar las ya nombradas sectas del DΓ­a de los Muertos. Nadie se percata de los mΓΊltiples hombres y mujeres disfrazados de vampiros.

Para un transeΓΊnte cualquiera, todos los que caminan por estas viejas calles bogotanas estΓ‘n disfrazados con pintura blanca en el rostro, capa negra y colmillos con pinceladas de sangre. Entonces, cual cΓ‘mara lenta de pelΓ­cula de ficciΓ³n, salen encubiertos los vampiros de otros tiempos que aprovechan la festividad para dar una vuelta por la ciudad.

Lautaro lo habΓ­a planeado: aprovechar este dΓ­a de fantasΓ­a e ingenuidad de la gente para llegar al consultorio del famoso psiquiatra BenjamΓ­n Blanco, el reconocido especialista que diagnostica y trata los trastornos de la mente. Esperaba en su divΓ‘n, y sorpresivamente llega un hombre con disfraz de vampiro: capa extremadamente elegante, botines de charol y cabeza brillosa.

El Dr. BenjamΓ­n, con asombro, lo hace seguir. Sin embargo, temeroso de su apariencia, Lautaro inicia su presentaciΓ³n. La luna llena en su mΓ‘xima expresiΓ³n da sus primeros visos por la ventana.

—Lautaro se inquieta y pide cerrar puertas y ventanas.

—El Dr. BenjamΓ­n quiere saber con exactitud quΓ© busca aquel joven de apariencia pΓ‘lida y desganada.

En la calle suenan las conocidas y coreadas canciones del DΓ­a de los Muertos. Se pensarΓ­a que tarde o temprano el Doctor BenjamΓ­n asomarΓ­a a curiosear la variedad de atuendos usados en esta fecha, desde drag queens hasta caperucitas rojas.

Lautaro, con un cuaderno bajo el brazo, relata sus sΓ­ntomas:

—Mi corazΓ³n se exalta al llegar la noche, me pasan escalofrΓ­os a la madrugada, debo abstenerme de salir en las heladas noches de esta ciudad. Batallo cada dΓ­a por usar ropa adecuada y que no se note el problema que me confunde con los demΓ‘s seres humanos de la ciudad. Soy distinto.

Dr. BenjamΓ­n, quiero una cura definitiva a estos mΓΊltiples sΓ­ntomas que me acompaΓ±an desde que tengo memoria. Realmente quiero una receta para calmar mi agobiada existencia. Ahora usted estΓ‘ en peligro; mi ansiedad por desangrar a cualquiera que tenga un cuello alargado e imponente es insaciable, salvo los que usan buzos cuello de tortuga, que son muy tΓ­picos en esta ciudad y frenan mis deseos profundos.

El Dr. BenjamΓ­n se queda paralizado, no de miedo sino de asombro por tan majestuosa actuaciΓ³n.

—Joven Lautaro, dΓ©jeme decirle que tengo la leve impresiΓ³n de que se burla usted de mΓ­. Un dΓ­a como hoy es posible que algo asΓ­ suceda. Vampiros de su estilo estΓ‘n en las calles, pero todos con deseos de diversiΓ³n y tΓΊ con deseos de curaciΓ³n. Yo atiendo desde payasos hasta ancianos seniles, pero esta historia ha sido sacada de los mejores relatos de Allan Poe. Supongo que sufres de delirios vampΓ­ricos, y una noche como hoy es perfecta para tal actuaciΓ³n. Mi diagnΓ³stico definitivamente es reservado. Pensar que en esta Γ©poca todavΓ­a hay vampiros es descabellado.

Lautaro desespera, se levanta agitado y grita:

—Quiero descifrar quiΓ©n soy, por quΓ© no muero de una vez por todas. Ni la abstinencia de sangre tiene efecto de muerte fulminante.

El Doctor le aconseja ir a casa; la sesiΓ³n de 15 minutos ha terminado.

—¿DΓ³nde vives, Lautaro?

Y su respuesta es mΓ‘s sorprendente que su historia:

—Vivo en la bΓ³veda trecientos seis del Cementerio Central. No pago renta. Es el lugar donde la vida expira, pero no para mΓ­. Es el lugar donde estoy a salvo de esta agitada ciudad que ignora que existo.

Se abre repentina y bruscamente la ventana. La luna brilla intensamente. Lautaro salta por aquella rendija. Finalmente, la desesperaciΓ³n lo fastidiΓ³.

No habΓ­a cuerpo que recoger, no habΓ­a reporte mΓ©dico. La bΓ³veda estaba cerrada, y el periΓ³dico decΓ­a: ¨Reconocido psiquiatra es reportado como desaparecido el 31 de octubre de 2016¨.


Escrito por:
Andru


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