De un antiguo armario, doblada y con olor a humedad, la muΓ±eca de vestido verde pino, sale a la luz, la abuela Carminia ha querido desempolvar viejos recuerdos y con la seria intensiΓ³n del calendario fijado y colgado en su cocina, se dispone a revisarlo. Al viejo armario le chirrean las puertas, tiene las bisagras sueltas y de cuatro tornillos que corresponde por bisagra, tiene dos. La madera rallada y con la inestabilidad de un mueble antiguo, le volarΓ‘n cartas, documentos, fotos con imΓ‘genes distorsionadas, perchas quebradas y ropa vieja por supuesto, polillas y polvo no faltarΓ‘n, en el fondo hacia el rincΓ³n, la muΓ±eca de trapo Josefina desalineada de inmediato asusta a Carminia quien olvidΓ³ por completo tenerla en aquel lugar.
La observa con asombro y se pregunta: - CuΓ‘nto tiempo ha pasado sin ver a la extraΓ±a muΓ±eca. Le huele, le sacude, le suscita la idea de recordar - DΓ³nde la comprΓ³; entonces se lo pregunta, mirΓ‘ndole directamente a sus dos ojos agrandados.
—¿Acaso fue en el aΓ±o 75 en aquel habitual mercadillo donde te encontrΓ©?
—Dime si extraΓ±as nuestras presentaciones en los teatros locales.
—¿Por quΓ© ahora no tengo fuerzas para maniobrarte con estas manos ? Soy vieja, Josefina, igual que tΓΊ. Mis ojos se entrecierran pensando cΓ³mo pude olvidarte, sabiendo que me distΓ© tantas alegrΓ­as en mi juventud. No puedo borrar que tienes un pasado y eres una parte de mΓ­, pues tu personalidad extrovertida es opuesta a la mΓ­a y esto nos rememora nuestras aventuras.
Llegan a mi memoria los columpios a mΓ‘xima velocidad, dulces, helados, a los cinco aΓ±os te caΓ­ste de la cama y con las rodillas raspadas, te enteraste frente al espejo que eras de estatura baja, que eras demasiado blanca, que tenΓ­as los labios delgados y la lengua roja, descubriste que habΓ­as heredado de tus ancestros, el sentido del humor, que tenΓ­as la gracia de los payasos “clown” y que a pesar de ello, te considerabas la humorista mΓ‘s absurda de los ΓΊltimos tiempos, un dΓ­a me pediste enviar una carta con el deseo de conocer sobre tus antepasados y fue atendida por el archivista nacional, quien a los pocos dΓ­as remitiΓ³ a nuestra hermosa casa, los detalles que se conocΓ­an de tu nacimiento y nacionalidad.
Respetada Josefina, 21 de abril de 1980, BogotΓ‘, Colombia
Te han nombrado Josefina, pero sΓ­ hubieses nacido en NΓ‘poles, Italia te llamarΓ­as Giuseppina, sin embargo los detalles de la carta son inexactos pues allΓ­ se describΓ­an las caracterΓ­sticas normales de la existencia de los tΓ­teres, informaban que no sabΓ­an con certeza quienes eran sus padres, mencionaron que tenΓ­as los pies chuecos como se ve en la huella de registro civil y que tu tipo de sangre es O+, tienes pequeΓ±os dedos con huella dactilar desconocida, eres la hermana mayor de una familia de payasos “clown” y te comunicamos que tus documentos estΓ‘n archivados en la letra G; que si necesitas detalles, transcribirΓ© lo que han dejado por escrito tus antecesores, tienes la imaginaciΓ³n y la suspicacia de los tΓ­teres, llevas en la sangre la alegrΓ­a que se necesita para estar en un mundo lleno de dolor. Cuando estΓ©s leyendo la carta puede que tengas mΓ‘s preguntas que respuestas, no pasa nada, te darΓ‘s cuenta con el paso de los aΓ±os, que es mejor no hacer tantas preguntas y que tus risas y ocurrencias serΓ‘n suficientes para enorgullecer el arte de inventar y alegrar.
No tienes apellido conocido y tu herencia es ese traje de colores luminosos, que te darΓ‘n brillo para compartir con los demΓ‘s. Anotan en mayΓΊsculas que no hay excusas suficientes para reΓ­r a carcajadas y que debes inventar chistes flojos para consolarte y consolar a otros, que siempre serΓ‘s grande, Josefina, no tendrΓ‘s fama ni pretensiΓ³n de ella, pero te bastarΓ‘ para satisfacer tu corazΓ³n.
No busques a tus padres biolΓ³gicos; puede que no te reconozcan, pues eres bien distinta a ellos; ya tu vestimenta lo dice todo, y sΓ­, si te pones esos zapatos rojos, serΓ‘s negada por completo.
Busca por dentro porque no eres solo relleno de guata, eres divertida y solitaria, ocurrente y soΓ±adora. pero si te cruzas con alguien, le darΓ‘s sus mejores apuntes pintorescos; puede que sigas pareciendo de 10 aΓ±os y querrΓ‘s que sea asΓ­ por siempre.
Firma
Anselmo SΓ‘nchez Archivista Nacional
Carminia logra maniobrar a la entrometida Josefina y colocarla en su mano izquierda, la abraza, la alinea en cada dedo como en sus mejores Γ©pocas de vΓ­tores y aplausos y queda regocijada en aquellas remembranzas.