Los dΓas transcurren como los conocemos, dΓas y noches.
Lluvias y soles, vientos y humedad, normalidad aparente, se presentaron varios acontecimientos que mostraron en la vida de muchos, que los seres que estΓ‘n a tu alrededor no son comunes, aparecen de la nada como actos de magia, tienen rostros borrosos en el recuerdo y si quiero enumerarlos serΓ‘ con pausas, me encontraba en un lugar llamado la ciudad bonita, recorrΓa sus calles como quien busca respuestas, lentamente aparece de pie en una casa de rejas negras una persona envuelta en hΓ‘bito de religiosa, se acerca, mira, pregunta ¿por quΓ© estΓ‘s asΓ?, dispersa y confundida, contestΓ³ con gesto de sorpresa, y afirmo que no me siento bien que la vida se me fue...y no la encuentro, ella amablemente sobria y cΓ‘lida me entrega tres dulces redondos, blancos, como bolas de icopor diminutas, me dice, tΓ³malos asΓ te sentirΓ‘s mejor, me mira fijamente tan solo me alejo y en realidad me voy sintiendo poco a poco mejor, al caminar hacia la esquina veo una puerta entreabierta, un tanto misteriosa, con dudas incrustadas, me atrevo a entrar sin ser invitada, ¡oh sorpresa! una multitud de personas reunidas en silencio, abro mis ojos ampliamente y no sΓ© quΓ© decir, todos giran y observan, tal vez esperaban que llevara un mensaje divino o algo asΓ, que decir al interrumpir tan magno evento, lo primero que vino a mi mente ¡buenas noches! ¿me podrΓa quedar?.
Se levanta el anfitriΓ³n y se acerca a mi oΓdo esta es una reuniΓ³n privada, pero si sientes la necesidad de estar aquΓ, estΓ‘s en libertad de hacerlo, me llamo Carlos siΓ©ntate donde puedas, el hombre aquel alto, moreno y con voz dulce con sus palabras reconfortΓ³ mi ser, retumbΓ³ en mis oΓdos sus palabras, allΓ me quede como una espectadora de nada, porque en realidad su idioma era como de alienΓgenas hablando en arameo, que ironΓa sin embargo me sentΓa en una paz presente, esa noche larga e inesperada, terminΓ³, saliΓ³ el sol como siempre, me quede con tantas preguntas, dormΓ poco, me levantΓ© alterada y desubicada escucho una voz profunda, que sale de la nada, que dice no temas, Yo estoy contigo....quedΓ³ paralizada, mi vecina dice que escuchΓ³ gritos y timbra en mi puerta desesperadamente, pero en realidad le digo que estoy bien, aunque si le contaba de la voz, pensarΓa que su vecina se deschavetΓ³.
Sigue el dΓa veintitrΓ©s del mes tres del aΓ±o 2006 y continΓΊa mi bΓΊsqueda, otra vez la vecina me persigue y pone su mano en mi hombro, su nombre es Sonia ¿a dΓ³nde vas? Le respondo que estoy buscando algo, a lo que ella seguidamente dice, conozco a alguien que repara el dolor en el alma, talvez te puede ayudar, le dije dame su nombre e irΓ© a buscarlo, aunque entrar en detalles de su frase, reparar el alma, no era lo que precisamente pretendΓa, aceptΓ© la InformaciΓ³n, como no conocΓa la ciudad, esa tarea quedΓ³ aplazada pues nunca llegue a esa direcciΓ³n; En cambio encontrΓ© un lugar donde se respira aire puro, una casa alejada en el Γ‘rea rural, allΓ conocΓ a Ofelia la extrovertida mujer que me hecho la mano al verme pΓ©rdida, me invitΓ³ a seguir y sin dudarlo quise conversar con ella pues su rostro tenΓa luz, una luz que querΓa compartir conmigo, me invitΓ³ una rodaja de pan con arequipe, que extraΓ±a combinaciΓ³n, me hizo reΓr, pues su acento gracioso, sus frases ocurrentes y sus preguntas atinadas me hicieron avanzar en aquella bΓΊsqueda, aunque ella no tenΓa mucha idea de mΓ, afirmΓ³ sabiamente que tenΓa cara de buscar algo y que mi mirada estaba perdida, entonces entre risa y llanto, el silencio respondiΓ³, ella ofreciΓ³ su casa y su ser ampliamente, desde ese dΓa la visitaba con frecuencia, esa amistad perdurΓ³...
¿por quΓ© aparecen personas asΓ? ¿de dΓ³nde vienen?, esa respuesta no la tengo, pero me queda claro, que si estΓ‘s en el presente detallas seres asombrosos a tu alrededor.
Aunque confieso que volvΓ en repetidas ocasiones a buscar a la religiosa en aquella casa de reja negra, nunca volviΓ³. Sus vecinos afirmaron que nunca habΓan visto en ese lugar a tal persona, que esa casa estaba vacΓa y cerrada hacΓa muchos aΓ±os, que no era posible que alguien estuviese allΓ, como yo lo aseguraba. PasΓ³ simplemente, pasΓ³ para mΓ; sus tres dulces fueron el rescate de una tarde perturbada.
Ofelia, La religiosa, Carlos, Sonia aparecieron de la nada o alguien los enviΓ³; allΓ estΓ‘ la pregunta. Valoro esos seres que sin conocerme compartieron su luz y ellos no lo saben, pero ayudaron en mi bΓΊsqueda. 2006, trescientos sesenta y cinco dΓas, fueron pocos para volver a reconstruir pedazos caΓdos.
En ese aΓ±o murieron conocidos y desconocidos; en ese aΓ±o se revelΓ³ quiΓ©n estΓ‘ contigo en las buenas y en las malas; en ese aΓ±o aprendΓ nuevas formas de vivir; en ese aΓ±o revivΓ un viejo duelo, recordΓ© errores del pasado y entendΓ que la lactosa me hacΓa daΓ±o. PesΓ© 40 kilos y volvΓ a ver la novela colombiana CafΓ© con aroma de mujer, conocΓ la serie Sex and the City, detestΓ© los gatos maullando en mi ventana y comprendΓ que estos son sucesos exteriores, pero lo que sientes y llevas dentro solo lo conoces tΓΊ.
Dedico esta historia a una mujer sencilla y afectuosa, que me dio una sabrosa y nutritiva sopa en aquel extraΓ±o 2006: Marielota, la madre soltera con una buena historia digna de contar. Gracias, Marielota.
Andru
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