Laura tenΓ­a diecisΓ©is aΓ±os. Transcurren los vertiginosos aΓ±os noventa, donde el cabello tenΓ­a friz y laca permanente; ella con mirada pΓ­cara y dientes con encΓ­as tan predominantes que podrΓ­an ser abrumadoras. Sus carcajadas contagiosas se escuchaban por los pasillos. Se vivΓ­a la juventud; fiesta, licor, besos y roces intencionados se cruzaron con Pablo. La noche y el dΓ­a, cΓ³mplices de estos amores inocentes y divertidos, notas, esquelas con perfume robado, letras de distintos tamaΓ±os, fueron cruzadas durante muchos meses. Pablo deseaba los besos y caricias de Laura y ella ser conquistada.  

Los padres de Laura eran estrictos, se enorgullecΓ­an de sus calificaciones impecables, reconocimientos de buena alumna, un listado de virtudes; proyectaban para ella estudios en una universidad prestigiosa. Laura tenΓ­a buenos amigos y sus salidas al cine y a comer helado eran lo mΓ‘s aventurero de su fin de semana, todo ello acompaΓ±ado de las exaltaciones de la juventud. Su mirada conquistaba, pues en un abrir y cerrar de ojos, podΓ­a dejar deslumbrados a dos o tres en el tiempo libre del cole Nueva Inglaterra, aquellos colegios modernos con amigos de muchos lados y Pablo era uno de ellos, venia de la ciudad y con miradas de chico malandro y conquistador, se habΓ­a fijado en ella desde el principio, la observaba como cuidando un buen postre en el horno, tenΓ­a intenciΓ³n de invitarla a bailar al lugar de moda Domo Bar, pero no encontraba la fecha exacta, tenΓ­a la certeza que a Laura sus padres la llevaban y traΓ­an a sus clases todos los dΓ­as, no le perdiΓ³ de vista, sabΓ­a con exactitud cuando cruzarΓ­a por el pasillo al salΓ³n de danzas.  

Pablo se acerca. —Hola, eres Laura, ¿verdad? —SΓ­. —Soy Pablo. Hace dΓ­as querΓ­a conocerte. Veo tus bailes de hip hop y eres increΓ­ble. —¿Te gusta? Pues te invito a ensayar los martes. Nos falta un bailarΓ­n en el grupo y sΓ© que encajarΓ­as. ¿Sabes algunos pasos? — Coordino un par de saltos nada mΓ‘s —contestΓ³ Pablo—. Pero espera, no hablemos de baile. CuΓ©ntame por quΓ© eres tan nerd. Ya supe por ahΓ­ que tienes dieces en todo. —¡Nooo! No andes preguntando por mΓ­, quΓ© raro... ¿Por quΓ© me vigilas? Hace tres dΓ­as te he visto muy cerca. —No tienes nada de quΓ© preocuparte. Me interesas —dijo Pablo, insistiendo con su interrogatorio—. AdemΓ‘s de sacar buenas notas y bailar, ¿QuΓ© mΓ‘s te gusta? ¿El cine? Porque si dices que sΓ­, te invitarΓ©. La cartelera proyecta el viernes Seven: Pecados capitales. — Ummm... —susurrΓ³ Laura—. No sΓ©, tendrΓ­a que verlo con mis padres. —Ja, ja, ja. EscΓ‘pate. Deja de cumplir todas las reglas. Te espero el viernes a las seis de la tarde, en el puente cerca al centro comercial DinastΓ­a. Laura lo mirΓ³ y levantΓ³ los hombros. —Tal vez.

La invitaciΓ³n quedΓ³ en el aire y Laura le mentirΓ­a a sus Padres, al ser tan aplicada tendrΓ­a la habilidad de engaΓ±arlos con la excusa de un trabajo para final de curso, ella escuchΓ³ rumores de las andanzas de Pablo, los vecinos decΓ­an que era LadrΓ³n de autos, pero nada era confirmado simples murmuraciones de mujer de cortina de velo inglΓ©s, el encuentro llegΓ³ y fueron a tomar cerveza y ron, Coca-Cola y cigarrillos piel roja, absurdas apariencias de jΓ³venes con anhelos de adultos, Pablo era un chico experimentado y ha llevado a Laura a un motel, ella, asustada y enamorada aceptΓ³ el encuentro, besos y licor los llevaron a unir sus cuerpos, jΓ³venes y desaforados, precipitados, eufΓ³ricos, llegΓ³ la noche y tenΓ­an que llegar de nuevo a sus casas, tan sΓ³lo un permiso de un par de horas se convertirΓ­a en una noche de locura imborrable.

Los padres de Laura, disgustados por su tardanza, salen a buscarla y la vislumbran a lo lejos, tomada de la mano de un chico; sus ojos desconcertados piden explicaciones y, entre gritos y regaΓ±os, Laura entra a casa alicorada y confundida. Pablo corre sin prestar mayor atenciΓ³n a los reclamos; se sentΓ­a satisfecho, habΓ­a tomado a Laura con deseo y su sueΓ±o se habΓ­a realizado: tener a la joven en sus brazos.

Los dΓ­as pasan y ella se siente confundida pues Pablo no ha vuelto a saludarla, llora, se enoja, se resigna, no hay vuelta atrΓ‘s Pablo se da a la fuga del compromiso del noviazgo y hasta allΓ­ se puede ver la Juventud inmadura y desconcertante. El problema suscita dΓ­as despuΓ©s cuando Laura no tiene su regla puntual, y con mareos y vΓ³mitos corre al baΓ±o del colegio, sus amigas se enteran, ya el simple hecho de correr y asustarse tenΓ­a dudas de embarazo no planeado, MΓ³nica su cΓ³mplice de aventuras de la infancia escucha la historia de aquel dΓ­a inesperado del cine, entre el asombro y el desconcierto sabe que Laura tendrΓ‘ que hablar con sus padres, -tremendo asunto gordo se ha clavado Laura a fin de curso y con las mejores notas del aula, - MΓ³nica le dice que debe hablar con su madre pero eso nunca sucede.

Laura toma el consejo de un desconocido: abortar es la mejor decisiΓ³n. Sale esa palabra misteriosa y fulminante como soluciΓ³n para Laura, no hay nada mΓ‘s que hacer, todo estaba planeado, no sentΓ­a ningΓΊn deseo de contarle ni a Pablo ni a sus padres; ella no querΓ­a traer al mundo a un hijo y menos con 16 aΓ±os. Absurdo, yo, madre, ¿QuΓ© sentido tiene algo asΓ­? Ni recuerdo completamente lo que vivΓ­ esa tarde con Pablo. La sala de espera estΓ‘ lista para una de tantas mujeres que asisten a dar por terminado el asunto. Laura pide apoyo a MΓ³nica y ella se niega rotundamente a secundarla en este plan. Pablo no sabe nada y, finalmente, tampoco serΓ­a de ayuda que lo supiera. Para Pablo, Laura pasΓ³ a ser una mΓ‘s de su lista.

Los detalles del quirΓ³fano sombrΓ­o, formas que llenar, la silla que chirriaba al sentarse, sΓ­ que los tiene clavados en su recuerdo; no los olvidarΓ­a por el resto de sus dΓ­as. DespuΓ©s de aquel suceso, llorΓ³ cada dΓ­a de clases de ese atormentado aΓ±o escolar. Amor, cine y licor dejaron en ella desilusiΓ³n, un bebΓ© que no naciΓ³, que ella no supo a dΓ³nde fue, que la abandonΓ³ igual que la abandonΓ³ Pablo de otras maneras no terrenales. Ese feto se fue, y la atormentaba no saber a dΓ³nde quedΓ³ su hijo o hija. Las preguntas fueron tantas: la imagen del doctor revisando su pulso, tocando su confusiΓ³n, brillante o mala actuaciΓ³n, quiΓ©n es MΓ³nica, o el mundo entero para recriminar a Laura. BastΓ³ con sus propios reproches por el resto de sus dΓ­as. 

Escrito por:

Andru Escritora