Gustavo le ha querido recrear a Mariana la vida desde aquel accidente que le robΓ³ su memoria, la noche del dos de mayo ha sido fatΓ­dica, un auto ha sobrepasado la velocidad y con ello se ha arrastrado a estas vΓ­ctimas pasajeras de un instante, la madrugada nublada y silenciosa ha sido el escenario para caer al costado de la carretera, se ha fugado el implicado, Gustavo y Mariana sangran, estΓ‘n aturdidos,  inconscientes, se debaten entre la vida y la muerte, suena la sirena en el fondo negro de la noche y un pitido en el oΓ­do de Mariana confirma la gravedad del suceso, ella se arrastra para lograr salir del coche y encontrar la manera de llamar a emergencias. Gustavo sigue inmΓ³vil, se ha perdido la cobertura, gritos de auxilio no son suficientes para encontrar ayuda, pasan los minutos, segundos, no cambia nada.

Las historias, pasadas, presentes y vigentes en el matrimonio de Gustavo y Mariana son contadas con minuciosidad pero al final son selectivas, se detallan fechas, se muestran fotografΓ­as antiguas con imΓ‘genes digitales que corrigen arrugas y afinan sonrisas, pero distorsionadas.

EscuchΓ³ mi historia de vida en la boca de otros y al final sientes que estΓ‘s uniendo las piezas de un puzle, me quiero liberar de aquellas versiones y por los aΓ±os venideros serΓ‘ imposible, mi hija de 9 aΓ±os me dice mamΓ‘ con la tranquilidad del vΓ­nculo creado pero, miro sus ojos y no la siento cercana, no es desinterΓ©s, ni desamor es el resultado de esta niebla mental y despiadada que se ha robado mis carpetas al parecer quedaron en un archivo inactivo de mi mente y no encuentro nada, ciertas imΓ‘genes de lugares que no sΓ© dΓ³nde quedan, despierto sudorosa creyendo estar en medio de la noche como el dΓ­a del accidente, oprimo mis ojos con tanta fuerza que veo cΓ­rculos de colores y de tantas otras formas quiero forzadamente recordar a mΓ­ esposo, a mis hijos y no quererlos porque toca sino porque son mi presente, todo ha sido en vano, terapia neuronal, hipnosis, estimulaciones con pequeΓ±os electrodos que ejercitan mi corteza cerebral y sigo probando cuΓ‘nta idea aparece en internet para recordar a mΓ­ esposo Gustavo, no quiero compartir la cama con Γ©l, pero en un acta legal dice que soy su esposa y que la boda se celebrΓ³ en el aΓ±o 2002, no recuerdo el vestido que usΓ©, si hubo mΓΊsica tropical, nada, llevo dos aΓ±os luchando por adaptarme a personas, lugares y situaciones que son ajenas para mΓ­, que son impuestas por el destino, tomΓ© la decisiΓ³n de llevar un diario para memorizar esas nuevas vivencias, mi hija Ana dice que me encantan las espinaca, las saboreo y son amargas pero masticΓ³ fingiendo que sΓ­ me gustan para no lastimar a esa pequeΓ±a que no entiende que no la recuerdo.

La noche del accidente parecΓ­a tan lΓΊcida mi capacidad para pedir auxilio, pero al cerrar los ojos tambiΓ©n se cerraron mis recuerdos, la ambulancia nos llevΓ³ al hospital San SebastiΓ‘n de ese pequeΓ±o pueblo llamado Catlatan, recibimos los primeros auxilios, caos, sangre, me entubaron, mi respiraciΓ³n se debilitΓ³, miraba aquel hombre a mi lado con la misma sintomatologΓ­a, mis ojos los movΓ­a hacia un lado y al otro, para tomar claridad de la realidad pero no conectaba mi ojo con la luz que fijamente incrustaban en mis pupilas, sabΓ­a que algo estaba mal y al final me dejΓ© llevar del olor a frΓ­o que se penetrΓ³ en la nariz, dΓ­as sin fechas exactas transcurrieron en el hospital, me sentΓ­a dΓ©bil, indefensa y un lΓ­quido helado recorriΓ³ mΓ­ brazo me hizo retomar la consciencia, llamΓ© alterada a la enfermera, se acercaron a mi cama muchos rostros desconocidos, me decΓ­an Mariana tuviste un accidente y tΓΊ esposo estΓ‘ en la otra habitaciΓ³n ¿CΓ³mo te sientes?, recuerdo que intentΓ© hablar y mi lengua estaba pegada al paladar asΓ­ que emitΓ­ un sonido gutural y al final el mΓ©dico dijo: no es necesario que te esfuerces pronto te sentirΓ‘s mejor, aquel mΓ©dico me sugiriΓ³ el silencio y era lo mejor pues no tenΓ­a nada que decir, sentΓ­a la cabeza como un torbellino.

Gustavo, Ana MarΓ­a, JuliΓ‘n y Valentina, son una parte de mi historia, caminΓ³ por inercia al lugar donde luego de darme de alta me han enviado y supuestamente vamos a Casa, doy un paso, baja mi saliva, parpadeo, respiro profundo y lento, me dejΓ³ llevar, el auto azul es cΓ³modo, Gustavo me mira con cariΓ±o y me refleja calma, los chicos rΓ­en se alegran de reunirnos y me siento abrumada de no poder responder lo que preguntan, y aΓΊn mΓ‘s agobiante que hablen de momentos que traen sonrisas y a mΓ­ confusiΓ³n, tengo ropa de mis supuestos colores favoritos y unas botas color creΓ³ miel, me abrochan el cinturΓ³n de seguridad del auto y siento frΓ­o en mi cuerpo, estoy teniendo palpitaciones rΓ‘pidas, quiero bajar del auto, al parecer esto es pΓ‘nico, el miedo vuelve a mΓ­, es la secuela del accidente, terror al movimiento del carro, preferirΓ­a caminar pero Valentina dice es imposible mamΓ‘ tienes debilidad, ademΓ‘s estamos a 150 kilΓ³metros, les pido tiempo para equilibrar mi mente, pasaron unos minutos y lentamente el auto se puso en marcha; Ana canta una melodΓ­a, Valentina en su mΓ³vil, JuliΓ‘n conversa con Gustavo y yo conversΓ³ con mΓ­ mente desatando los recuerdos y no vuelven, segΓΊn el mΓ©dico recordarΓ©, ese suceso no tiene fecha determinada y al parecer sigue sin suceder, me dieron incapacidad con una posible prΓ³rroga y por la buena gestiΓ³n medica mis heridas estarΓ‘n cerradas pero eso es bueno para mΓ­ cuerpo y no para mi mente que se cerrΓ³ por completo, los dΓ­as estΓ‘n guardados con silencio, preguntas, comidas que son nuevas, controles mΓ©dicos, revisiones del especialista cerebral y mis anΓ‘lisis arrojan normalidad, en el entorno no se ve igual, tanto Valentina como JuliΓ‘n me miran con asombrΓ³ son mayores y conocen el diagnΓ³stico, olvidΓ© mi vida, mi memoria se cayΓ³ en la acera el dΓ­a dos de mayo, no tengo mΓ‘s opciones que seguir deambulando en mis pensamientos para llegar al clic que me haga recordar, y desespera por eso me recetaron medicinas para la ansiedad que es generada por esta condiciΓ³n; Ana en su inocencia es mi mayor compaΓ±Γ­a habla con toda la ingenuidad y desparpajo que tienen los infantes, siente que es un juego de palabras y que ya casi voy a recordar, entonces se empeΓ±a en enseΓ±arme mis hΓ‘bitos, mis gustos alimenticios, me dice como organizΓ³ los utensilios de la cocina y ahora le rindo obediencia a ella, porque en este caso ella sabe mΓ‘s, no lo puedo creer, solo me queda suspirar y seguir, otros pormenores Gustavo quiere saludarme con besos en la boca cada dΓ­a cuando sale y vuelve a casa no quiero que lo haga pero me mira con ternura tiene fe y esperanza en la conexiΓ³n que un dΓ­a tuvimos como amantes enamorados, la incapacidad laboral terminΓ³, debo ir a la oficina mi cargo actual jefe de compras, trabajo de la mano de un grupo de seis personas, no puedo ejercer esas funciones, tendrΓ© que volver a la universidad o deberΓ‘n reubicarme en otra Γ‘rea, me enviaron un manual de funciones y lo pensΓ© bien tal vez pueda aprender, el problema es que las motivaciones son obligadas no puedo creer que no tenga la destreza de ejecutar Γ©stas funciones y el riesgo al fracaso se apodera de mΓ­.

Eso es mi vida ahora, unas vivencias contadas, una lista de recuerdos que pusieron en la nevera para que yo los memorice y me rehΓΊso a vivir asΓ­.




Escrito por 
Andru Escritora