Las buenas amigas existen encontrΓ© una, dos y a lo mejor tres, estΓ‘n, cerca, lejos, al lado, arriba, se toman momentos extraordinarios de sus vidas para compartir con otros sus dichas y desdichas, su corazΓ³n se esparce como la escarcha, esa que no se despega del cuerpo, esa escarcha que con los aΓ±os queda impregnada en la alfombra y cojines de salΓ³n, esas son las amigas, las sientes, las vez pasar con alegrΓ­a, esparcen olores variados, se toman un segundo para no dejarte marchar y darte lecciones, dan cariΓ±o, se han aparecido en todas las estaciones del aΓ±o, las he visto pasar con vestidos largos, con paΓ±uelos satinados, la primera que conocΓ­ era Esperanza, de piel blanca, ojos claros y la ΓΊltima se llamaba Minelly me invitΓ³ a comer y me regalo un fantΓ‘stico peluche afelpado llamado Popeye y otro dΓ­a me sentΓ³ en su mesa, me brindo de su mejor comida, esa que se prepara con cariΓ±o, otra me dio un consejo profundo ella se llamaba Diana, Aracelly alimento mΓ­ espΓ­ritu tiene cabellos crespos y me ha dicho que si el espΓ­ritu estΓ‘ vacΓ­o, entonces tΓΊ estΓ‘s vacΓ­a, Emilce me enseΓ±Γ³ a tomar vodka BacardΓ­ limΓ³n y me instruyΓ³ en el arte del canto a capela, Mariela me dio arroz con espinacas y me consolΓ³ cuando me sentΓ­a sola, no tienen un fin predeterminado se han tatuada con recuerdos, a veces pasan desapercibidas para el resto del mundo, pero para algunos mundos son manos alentadoras, para otros instantes son soΓ±adoras e irreemplazables; Si te encuentras una amiga, no las sueltes, si te ha sanado y te ha enseΓ±ado, es y serΓ‘ para siempre una amiga, no hay palabras para agradecer tanto afecto recibido, Liliana por ejemplo me daba aromΓ‘tica de frutas y al final no lo era, tenΓ­a licor, reΓ­amos a carcajadas con la mente semi lΓΊcida, cuantas anΓ©cdotas se han contado y se han guardado en un rincΓ³n, en la esquina de un cuarto o en la escalera de un edificio, hasta en un aparcamiento se ha llorado y se ha reΓ­do hasta que se escucha un eco sonoro e inaudible.

Las amigas que han salido en estas fotos vienen de rollos Kodak, es un recuerdo extraΓ±o pero real, las fotos digitales no han existido siempre, son modernas y tienen brillos, se ven en sepia y se estampan en la neurona que guarda los Γ‘lbumes digitales, las que estΓ‘n arriba son Γ‘ngeles MarΓ­a Teresa y Lilia se fueron sin avisar, se despidieron con palabras serenas y me miran desde su cielo, como olvidarlas si me brindaron un cafΓ© y un helado, ese que te queda grabado como la canciΓ³n de Celia Cruz te busco, esa letra me hace perder el aliento, me las registra en la neurona que guarda lo entraΓ±able, Sandra me regaΓ±a desde siempre, me mueve los ojos diciΓ©ndome con firmeza que tengo que estudiar y que no sea imprudente y alocada ja, ja, ja, que deleite encontrar estΓ‘s amigas, todas estΓ‘n rotuladas de esencia y recuerdos.

Amiga, si tienes una flor, una sonrisa o un discurso, regΓ‘lalo no te lo quedes, en un mundo de algΓΊn mundo ese instante te estΓ‘ esperando, se reserva como el momento planeado en un restaurant, conozco la cara mΓ‘s bonita de las amigas, sus sueΓ±os, sus anhelos, sus miedos reales e imaginarios, conocΓ­ el sueΓ±o americano de mi amiga Sandy, conocΓ­ el brillo en la mirada de las amigas que cumplen sus anhelos mΓ‘s profundos, un tΓ­tulo, un viaje, un nuevo look, hasta una licencia de conducciΓ³n, es un logro y parte del querer y el poder y asΓ­ se logran las grandes cosas de la vida, aunque simple escribirlo, requiere disciplina y esfuerzo lograrlo, no hay caminos cortos y largos, solo elecciones en el camino y yo elijo a tantas amigas que han dejado una huella imborrable, el placer inconmensurable, que te deja cruzar con alguien que sin grados de consanguinidad da su cariΓ±o a cambio de nada o por lo menos el canje recΓ­proco de la gratitud y el buen recuerdo de los instantes compartidos.