¿A dΓ³nde fueron mis aΓ±os?, son un tesoro que han dejado unas corduras existentes y otras extraΓ±as sensateces, no tengo fecha exacta en el calendario, de repente te tropiezas con ellos, los has vivido y con firmeza sabes que te han dado alegrΓa, se han ido de mi cabeza algunas formas rΓgidas de actuar, entre ellas los impulsos repentinos de resolver cada asunto en un orden preciso, se va la idea de querer cumplir agendas, tomar cafΓ© negro a primera hora del dΓa, de archivar cada documento con la precisiΓ³n del abecedario, me ha ganado el tiempo, me ha perseguido y no ha parado de darme lecciones, nunca falla mostrΓ‘ndome cada arruga y con sutileza me ha quitado fuerza y reacciΓ³n, sin comprender te calla, te serena, te sitΓΊa en tiempo y en espacio, sin duda los dΓas son vida.
Genuinamente quiero recordar cada aΓ±o con armonΓa y darle el valor que se merece; me han dado paz y dolor, no hay quien te lleve cuentas de lo que hiciste o dejaste de hacer. Lo que es real es que son verdaderos y propios, me han confrontado y me han durado; asΓ son los aΓ±os, vienen en cuenta regresiva y te acercan una y otra vez al centro del cuerpo para hacerte pensar los nuevos pasos. Mis ojos antes eran 20/20, dice una fΓ³rmula oftalmolΓ³gica, y ahora no sΓ©, ¿CΓ³mo va esa cuenta?, que seguramente estΓ‘ desbalanceada. Al mirar mi interior, siento que eso ya no es tan importante como estar en paz y conjugar bien la acciΓ³n de ser y estar.
AmΓ© la idea de lo duradero, pero los aΓ±os se llevan tantas cosas; un dΓa te atreviesas con una caja vieja de visores de fotografΓas y te confrontas con la realidad: los aΓ±os se han cruzado, se vuelven un camino recorrido donde has dejado viejas amarguras y algunos perdones atrapados.
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